El cerro Barra Honda, de unos 300 metros de altura, está constituido por calizas de tipo arrecifal, es decir, por antiguos arrecifes que emergieron debido a un sobre elevación provocado por fallas tectónicas, desarrollados hace unos 60 millones de años. Estas formaciones arrecifales, fueron constituidas por algas calcáreas azules y verdes, además de foraminíferos, diminutos protozoos marinos cubiertos por una concha calcárea, esponjas y erizos. El cerro Barra Honda contiene un amplio sistema de cavernas independientes unas de las otras, de las cuales se han explorado 19. La caverna Santa Ana alcanza 240 metros de profundidad. Las más atractivas e interesantes son: la Terciopelo, la Tampa y la Santa Ana, con gran número de estalagmitas, estalactitas, columnas, perlas, flores y agujas de yeso, champiñones, dientes de tiburón y otras formaciones. La Terciopelo es la caverna que contiene mayor abundancia en formaciones. Una de éstas se llama El Organo y tiene la característica de dar diversos sonidos, cuando se la golpea con suavidad. La Trampa es la que presenta el más profundo precipicio; desde la entrada al primer descenso hay una altura perfectamente vertical de 52 metros. La Pozo Hediondo, que debe su hedor al guano de los murciélagos. En la caverna Nicoa, fueron encontrados gran cantidad de restos humanos en 1970, y tiempo después, artefactos indígenas precolombinos. La vegetación del parque es en la mayoría caducifolia; algunas de las especies más comunes son el ron-ron, el tempisque, el jobo, el indio desnudo, y el peine de mico. La fauna no es muy variada: el mono carablanca, el coyote, el cusuco o armadillo, el venado, el mapachín, son algunas de las especies que se pueden observar en diferentes sectores del parque |